¡Cada vez que contaba eso… inmediatamente venían gestos de asombro o seriedad, miradas de sorpresa, sonrisas de picardía, paso de todo!
Para quienes no me conocen, les cuento, tengo hijas gemelas de 15 años y una de las primeras preguntas que las personas me hacían respecto a la sexshop eran: ¿Qué hiciste con las nenas? ¿Cómo les explicaste de tu nuevo negocio? Lo que muchos no saben es que la comunicación que tengo con mis hijas es abierta, llena de mucha confianza y amor, sobre todo en estos temas. Para mí, sinceramente, era más preocupante la reacción de mis padres y la del papá de ellas. ¿Por qué? En primer lugar, mis padres, porque se preocuparían de mis hijas y de que yo esté dirigiendo un negocio que podría entenderse como algo sucio o prohibido, sobre todo para pensamientos de algunas personas mayores. En segundo lugar, el papá de mis hijas, porque ellas están bajo mi tutela y orientación, la responsabilidad que eso conlleva es grande en muchos sentidos y él pudo en ese momento malinterpretar este negocio con relación a ellas. Al principio fue un poco extraño ver sus reacciones, pero una vez explicados los objetivos del proyecto y lo que me motivó a emprender este viaje, fue bien aceptado y han sido parte activa de todo este movimiento, su apoyo ha sido increíble y estoy más que agradecida por eso.
Cuando todos los productos llegaron a casa, las dudas de mis chicas empezaron a brotar como ¡maicillo de poporopos en olla caliente! fuimos resolviendo juntas algunas dudas y otras se quedaron para investigar, pero lo más sorprendente de todo, fue ver que en cuestión de cuatro a cinco horas ya estaba totalmente normalizado el tema, ya no había bromas o sorpresas, ya todo se hablaba con mucha normalidad y seriedad. ¡Amé eso! Y es que la capacidad que tienen los jovencitos de absorber información es increíble, por eso es importante que obtengan información de la mejor manera: sana, transparente y en un entorno de confianza. Sin embargo, la reacción de la gente adulta que está fuera de mi círculo de confianza, llevaría un poco más de tiempo: una explicación más profunda y de mi parte más paciencia y tolerancia respecto a lo que muchos podrían pensar a pesar de las explicaciones posibles.
Vivimos en un país bastante conservador y a mi peculiar forma de pensar es lo que no nos permite vivir una sexualidad plena, con más conciencia, presencia y disfrute. No conozco la experiencia de quienes me están leyendo en este momento, pero les cuento la mía: desde que desarrollé, la pena de mis padres se centraba en dos temas: el embarazo y la reputación. Cómo olvidar las repetitivas frases: ¡Cuídate, si quedas embarazada vas a arruinar tu vida! ¡Dedícate a estudiar porque los hombres solo para mañas sirven y después se hacen los locos, un hijo a esta edad te trunca la vida! ¡Sí la gente cree que andas acostándote con un y con otro tu reputación se va a dañar! Y así pasé mi adolescencia, cuidando mi reputación y no quedar embarazada, con muy poca información respecto al cuerpo de la mujer y del hombre, sus funciones y todo lo que se puede explorar de ellos. Con esto no quiero culpar a mis padres o responsabilizarlos por la forma en la que viví mi sexualidad en la adolescencia, es simplemente explicar el pensamiento de un adulto que tiene la responsabilidad de cuidar a sus hijos adolescentes en el contexto de un país conservador y los riesgos que esto trae, pues, las frases no eran educativas, eran de miedo, amenaza y terror respecto a la sexualidad y la reputación de una mujer, no por maldad, sino por falta de información y accesibilidad, en resumen un tema “tabú”.
Y luego de pasar una adolescencia corriendo el riesgo, llegar a una edad joven-adulta donde me permití explorar un poco más mi cuerpo y descubrir el famoso orgasmo, fue como empezar de cero y hacerme preguntas como: ¿Esto qué es? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Siempre me debe pasar o es normal que no sea así en cada relación sexual? Definitivamente fue otra etapa, bonita pero parecida a la adolescencia, con poco acceso a información, por lo que debí aprender que ahí ya era mi responsabilidad informarme, explorar y consultar sobre estos temas. Y ahora en mis cuarentas, con este nuevo negocio, ¡¡¡descubrir finalmente lo que significa usar juguetes dentro de una relación sexual en pareja o experimentar sola el uso del mismo… No tiene precio!!! Nunca imagine lo que podía llegar a ser de utilidad un juguete para adultos. Si me permiten la recomendación, después de los 18 años, no esperen hasta los 40´s para experimentar con estos juguetes.
La sexualidad nos llega a todos, eso es definitivo, pero lo que hace diferente la experiencia en cada ser humano es la educación e información que se tenga al respecto, no puedo siquiera imaginar cómo hubiera sido mi vida sexual si hubiera tenido información más precisa, confiable y útil desde la adolescencia. Por lo que una de mis mayores inspiraciones para abrir este negocio ha sido poder brindar al público un sitio web sano con enfoque en la educación y bienestar sexual.
Así que basada un poco en lo que acaban de leer, me pareció sumamente importante que este negocio no fuera solo una venta más de juguetes para adultos, sino un espacio integral:
- Un espacio donde también encuentres literatura de educación y salud sexual, de índole erótica.
- Lencería sexy.
- Un blog donde podamos desahogarnos y contar nuestras experiencias que bien le pueden ayudar a otras personas.
- Redes sociales con capsulas informativas.
- Podcast donde personas con amplio conocimiento en estos temas puedan orientarnos con propiedad.
Espero les guste SensaSphere.shop pues es un proyecto creado con mucho amor, entusiasmo, sensibilidad y hambre por tener un bienestar sexual en todo sentido.
Los invito a que opinen respecto a mi primer blog, que hice con mucha sencillez y honestidad. Si quieren ser parte de este blog, son bienvenid@s!
Cynthia Gorety
